La resiliencia en los duelos provocados por muerte de hijos
La física define con esta palabra, a la energía que poseen ciertos materiales, de recuperar su estado original, luego de haber sido deformados hasta el límite de su elasticidad, por flexión o fuerza que se haya ejercido sobre ellos.
La psiquiatría toma el término para definir la capacidad de una persona de reponerse de severos derrumbes emocionales, y aún así, poder seguir proyectando su vida hacia el futuro.
El tema, investigado por prominentes profesionales, nos facilita comprender, qué características son favorables (o necesarias) para desarrollar la resiliencia que nos permita, luego de padecer una profunda crisis existencial, afrontar la vida con ansias de sobreponernos a la adversidad y seguir desarrollándonos como personas.
Claro que se puede seguir viviendo sin desarrollar esta capacidad, es decir sin resiliencia, pero sería quedar detenidos en el lugar en que nos a dejado el mismísimo derrumbe emocional.
¿Por qué algunos responden de diferente manera? ¿qué ayuda tuvieron o cual es el camino a seguir?
Las respuestas no son fáciles ni categóricas, pero intentaré procurar algunas:
Dice Víctor Frank, que la raíz de toda motivación humana está en la búsqueda de sentido, y anteriormente Nietszche concluye que: quienes tengan un para qué vivir, superarán los obstáculos y continuarán pudiendo proyectar sus vidas.
Comulgando con estas convicciones, es que yo insisto en afirmar que el duelo es un proceso activo en el que resulta prioritario, encontrar respuestas que resignifiquen la vida y comprendan asimismo, el sentido que ha tenido la muerte del ser querido en nuestro futuro proyecto vital.
Es esta, creo, una respuesta medular a las preguntas que más arriba me planteo. Quien pueda activamente, trabajar para otorgarle sentido a su propio derrumbe emocional, y a la trágica muerte que lo haya originado, podrá responder con resiliencia a su dolor. No podrá lograrlo, en cambio, quien se someta pasiva y resignadamente al paso del tiempo, con la única finalidad de menguar su sufrimiento.
Por otra parte tomo de la teoría del apego, de Bowlby, la definición del autor cuando dice:
Apego es aquella conducta que nos permite no alejarnos de quien pueda protegernos en situaciones extremas.
Se desprende de esta definición, que el sentido prioritario del apego, es la búsqueda de seguridad y protección, no vinculando este autor al apego, con otros imperativos como pudieran ser, el sexo o el apego primario del niño a su madre.
Recurro a esta teoría, en la convicción de que nadie, puede resolver en soledad su renacimiento, luego del derrumbe emocional provocado por la muerte de un hijo.
El peor duelo, es sin duda, el duelo solitario.
Será necesario pedir y aceptar ayuda. Puede ser la propia pareja, un amigo, un terapeuta, un sacerdote o alguien que haya vivido una similar experiencia de vida, y aquí se ubica y lo subrayo, la inefable ayuda que puede brindar al doliente, el grupo de pares.
Hasta aquí y en síntesis: El duelo que se exprese como un proceso activo encaminado a la búsqueda de sentido a un nuevo proyecto de vida, con actitud responsable y solidaria en el grupo de pares en el que participe, y en libertad de elegir sus respuestas de modo singular, sería lo aproximado a la definición de resiliencia, que copiamos de la física.
Por último debo confesar que he escrito estos renglones, dado que la psiquiatría moderna a puesto en boga el término, aunque prefiero seguir hablando de la etapa reparatoria en el proceso del duelo, ya que la resiliencia es la propiedad de un objeto, de recuperar su estado original luego de haber sido sometido a diversas situaciones traumáticas, y en nuestro caso, como objetos, nadie puede pretender volver a ser quien ha sido antes de la tragedia.
Es probable que nos recuperemos, para ser distintos y mejores personas, pero nunca seremos quienes fuimos, porque en nuestra biografía ha habido un día o una noche que fue un hito trágico, y que marca un antes y un después que, desde luego, no serán iguales.
La resiliencia en los duelos provocados por la muerte de hijos